sábado, 13 de junio de 2009

Diario La Capital - 23/12/08

"El gran salto de Piquín"
El bailarín protagonizará la nueva película de Leonardo Favio,"El mantel de hule",en la que también está Graciela Borges. Aunque es la figura central de Ballet Argentino, que creó Julio Bocca, pretende abrir nuevos caminos"

A los 35 años, con una carrera impecable en el mundo de la danza y un cuidadoso protagónico en la última película de Leonardo Fabio, Hernán Piquín dice que no lo pensaría demasiado. Que si le proponen dejar de bailar para adentrarse en el mundo del cine, dice que sí, ya mismo y con los ojos cerrados. Y explica: "He bailado de todo, lo que quise y lo que no quise, he bailado donde quise y donde no quise, imaginate que con Julio Bocca y el Ballet Argentino hacíamos 180 funciones anuales, he hecho casi todos los roles que un bailarín clásico puede hacer, pero la verdad es que si hoy se me presentara la oportunidad de hacer varias películas no lo pensaría, diría que sí. Bailar lo vengo haciendo desde hace 25 años y no es que me haya cansado, pero llega un punto en el que no podés hacer más de lo que hiciste".
El bailarín hizo un hueco en su agenda para viajar a Mar del Plata. Aquí no lo esperaba ninguna función
especial, tampoco ningún escenario. Lo aguardaba, sí, una cita solidaria. Durante dos días acompañó a la entidad marplatense "FundaDown" en su actividad en la Feria Navideña del Museo Castagnino. Con ella, la institución busca recaudar dinero para financiar sus loables proyectos con los niños que nacen con Síndrome de Down. Piquín entregó fotos autografiadas a cambio de una colaboración.
"Soy el padrino artístico de Fundadown y acá estoy, en realidad íbamos a hacer una función de ballet, pero como los teatros están todos ocupados preparados para las obras del verano no pudimos. Igual, le dije a Gilda Caro (presidente de la entidad) que quería venir. Y acá estoy", contó el artista desde el Hermitage Hotel.
El 2008 fue, acaso, el año del despegue de Piquín. Desde que a mediados de año se estrenó la película "Aniceto", la última que dirigió Fabio, el bailarín no para de recibir elogios por su excelente actuación. Llegó al Festival de San Sebastián y se alzó con varios premios y nominaciones. Y él dice estar "feliz".
–La danza te dio prestigio, pero la popularidad la conseguiste con el cine...
–No sé si la danza da prestigio o qué da, pero es lo que decidí hacer desde muy chico, lo que me trajo mucha alegría, mucha felicidad. Seguramente es menos masivo que un programa de televisión o que una película, pero es de lo que hago desde siempre y lo que me hace feliz. El cine me encantó hacerlo y si hoy me dicen que tendría que dejar de bailar para hacer tres o cuatro películas, las haría. La danza es una carrera difícil, te encontrás con gente muy buena y con gente no tan buena, con muchas trabas en las ruedas, pero bueno, estoy feliz, es la carrera que eligí y la que hago con todo el amor que puedo.
–Además, está la cuestión física, porque podés bailar toda la vida, pero en un escenario tenés un tiempo...
–Exactamente, tengo 35 años, así que...
–¿Estás preparando un pase a otro terreno?
–Totalmente. Me encantó trabajar en cine, me encantó aparecer en Tinelli, me fascinó, y la verdad que me fue muy bien, fue uno de los mejores años que tuve. Todos los años tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, creo que éste 2008 tiene un 99% de cosas buenas que me han sucedido, desde que me hayan elegido sucesor de Julio Bocca, que me haya elegido Fabio para hacer una película, un protagónico en cine sin ser actor. Es gratificante que la gente me reconozca el esfuerzo que pongo en esto. Desde los 4 años que le dije a mi mamá que quería ser bailarín. Empecé a los 10 porque la edad no me daba y antes me habían mandado a otras disciplinas para ver si era realmente vocación lo que tenía, porque yo quería hacer ballet, ballet y ballet.
–¿Y por qué ballet?, ¿de dónde venía ese amor?
–Había un programa en ATC que se llama "Noches de gala", desde el Teatro Colón y yo me encerraba en mi cuarto y lo veía. Bajaba las escaleras de mi casa con una sábana colgada al cuello, diciendo que era mi capa y que era el príncipe. Mis padres me mandaron al psicólogo, porque querían saber si era vocación realmente. Y me mandaron a natación, a tenis y a gimnasia deportiva. Pero lo mío era la danza.
–¿En cine te ves haciendo roles que tengan que ver siempre con la danza?
–No, nada que ver con la danza, de hecho Leonardo Fabio está escribiendo su próxima película que me incluye como protagonista junto a Graciela Borges, se llama "El mantel de huele" y no bailo, es solo actuación. Después me han llamado para hacer teatro, Carmen Barbieri me llamó para su Vedettísima, lo mismo que Sofovich, porque a mitad de año quiere hacer un espectáculo que encabece yo.
–¿Las puertas se van abriendo?
–Exactamente y eso también se lo debo a mi base, que es el ballet. El ballet me hizo llegar a "Bailando por un sueño" y a la película "Aniceto".
–¿Es verdad que le temías al carácter de Leonardo Fabio?
–Me habían dicho que era fantástico, pero que me iba a encontrar con un tipo muy duro. Y fue todo lo contrario, encontré un tipo dadivoso, amoroso, que te escucha, un tipo que te da consejos y que te pide consejos. Me dijo "Mirá Hernán, yo voy a confiar cien por ciento en vos, porque de ballet no sé nada. Si
vos me decís que la cámara la tengo que poner en el techo o abajo del agua lo voy a hacer".
–¿Se puede pensar que codirigiste "Aniceto"?
–No, no quiero decir que codirigí, porque Fabio es él, yo le dije: "Mirá, Leonardo, que filmar ballet es muy difícil porque si tomás a un bailarín de costado y no está bien parado se lo ve chueco, se le ve la panza afuera, se lo ve fuera de línea". Y entonces él me decía: "Qué buen dato" y cosas así.
Es un amor, pedía todo por favor.
–¿A partir de "Aniceto" Fabio vive un redescubrimiento en la gente?
–Creo que sí, también es verdad que hacía mucho que no hacía una película. Cuando fuimos al festival de cine de San Sebastián me dijeron que esa película no tenía que estar en el cine sino en un museo, porque era una obra de arte. Vi que la gente salía llorando. A Fabio lo envuelve una magia, es como un imán, es tanta la energía que lo rodea que lo escucho hablar y se me caen las lágrimas, me emociona, tiene una magia y un aura especial...